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Celtic pierde la oportunidad de fichar a Marcelo Saracchi

Celtic deja escapar una ganga mientras Marcelo Saracchi hace las maletas rumbo a Houston

Durante días se habló de salarios, de exigencias personales, de un acuerdo que se caía por culpa del jugador. Nada de eso fue real. La verdad es bastante más simple… y mucho más incómoda para Celtic: el club nunca llegó a presentar una oferta formal por Marcelo Saracchi. Ni hubo negociación seria con sus agentes. El sueldo nunca fue el problema.

Mientras tanto, en Buenos Aires, Boca Juniors estaba dispuesto a cerrar el trato por menos de 1,5 millones de libras, una cifra muy asumible para los campeones escoceses. Y, aun así, Celtic dejó pasar el tren.

Saracchi quería Glasgow… pero Glasgow no quiso a Saracchi

El internacional uruguayo tenía claro su plan: volver a Glasgow. Tras una cesión productiva, había colocado al Celtic en lo más alto de su lista de deseos. Conocía el club, el entorno, la exigencia. Quería seguir.

Pero el club escocés se lo pensó demasiado. Dudó, se enfrió y, finalmente, se apartó. Donde unos vieron dudas, otros olieron oportunidad. Houston Dynamo se movió con decisión y está a un paso de cerrar un fichaje por apenas 750.000 libras. En el fútbol actual, eso es calderilla.

Mientras en Glasgow se debatía, en Buenos Aires el ambiente se volvía irrespirable. Saracchi, con 28 años, regresó a Argentina para encontrarse con un muro: apartado de los entrenamientos del primer equipo, fuera de los planes y directamente en la lista de transferibles. Un exilio deportivo en toda regla.

Y eso pese a venir de una campaña 2025/26 sólida en Escocia: 27 partidos, un gol, dos asistencias y, sobre todo, una fiabilidad constante en un equipo que firmó un doblete doméstico. No fue una estrella, pero sí un recurso fiable. Un futbolista de plantilla que cumplió cada vez que le tocó entrar. Tanto como para mantener su sitio en la selección de Uruguay de cara a las eliminatorias del Mundial 2026.

Un error que se ve en el balance… y en el césped

Si uno se limita a los números, la decisión de Celtic resulta difícil de justificar.

750.000 libras por un internacional con experiencia europea, adaptado a la ciudad, al vestuario y a la presión. Un lateral que ya ha demostrado que acepta la rotación sin levantar la voz, que trabaja, que se integra. El riesgo financiero es mínimo; el potencial deportivo, evidente. Jugadores de rol tan fiables rara vez aparecen a ese precio.

En el lateral izquierdo manda Kieran Tierney, sí. Nadie discute su jerarquía. Pero su historial de problemas musculares convierte el puesto de suplente en algo esencial, no accesorio. Ahí es donde la figura de Saracchi encajaba casi a la perfección: ya había demostrado que podía sostener el ritmo de la temporada sin quejarse por los minutos.

Aceptó su rol, compitió y aportó en momentos clave. Su asistencia a Daizen Maeda en un gol decisivo durante la carrera por el título no se olvida fácilmente en el vestuario. Es justo ese tipo de detalle el que suele marcar la diferencia en un campeonato largo.

La apuesta por el futuro… y la factura del presente

Es posible que el departamento de fichajes mire más arriba, hacia perfiles con mayor proyección y valor de reventa. Es la lógica del fútbol moderno: comprar joven, revalorizar, vender caro. Ningún club grande puede convertirse en refugio permanente de cada cedido que deja buen recuerdo.

Pero este caso tenía matices. Boca rebajó el precio hasta casi regalarlo. El jugador quería firmar. El periodo de adaptación era inexistente. La operación, asumible con el dinero de bolsillo del club. Y, pese a todo, se dejó correr el tiempo hasta que un club de la MLS apareció, vio el hueco y actuó.

La pregunta es inevitable: ¿qué está pasando en la sala de decisiones de Celtic Park?

La dirección deportiva del Celtic suele acertar en los grandes movimientos, pero esta vez la sensación es de error no forzado. Rechazar a Saracchi por una cantidad tan baja obliga ahora a volver al mercado en busca de un suplente para el lateral izquierdo. Y ese sustituto, casi con total seguridad, costará más, necesitará semanas para adaptarse y no tiene garantía alguna de ofrecer la misma fiabilidad que el uruguayo ya demostró en Glasgow.

Celtic ha dejado escapar una solución conocida, barata y contrastada. Houston Dynamo se lleva la ganga. Y el campeón escocés se queda mirando al mercado, otra vez, con una pregunta incómoda sobrevolando el verano: ¿cuánto le va a costar, en dinero y en puntos, haber dejado ir a Marcelo Saracchi?