Celtic gana pero deja dudas: O’Neill y la ausencia de Durán
Celtic se llevó los tres puntos ante St. Johnstone, pero dejó dudas. El 1-0 del miércoles, en la sexta jornada de la Premiership escocesa, no bastó para convencer a Martin O’Neill, que salió del partido con más preguntas que respuestas sobre su ataque.
Dominio sin colmillo
Las cifras cuentan una historia y la sensación en el césped la confirma. Celtic manejó el balón con un 60% de posesión, generó un xG de 2.22 frente al 0.77 del rival y terminó el encuentro con 15 remates, 9 de ellos a portería. Aun así, solo encontró un gol.
El equipo controló, empujó, acumuló ocasiones. Le faltó algo más. Precisión. Malicia. Un remate definitivo que hiciera justicia a la superioridad mostrada.
En medio de ese escenario, una decisión de O’Neill destacó incluso antes del pitazo inicial: Camilo Durán, uno de los hombres del momento, se quedó fuera del once titular.
El experimento sin Durán
El colombiano, fichado este verano procedente de Qarabag por 5,5 millones de euros según Transfermarkt, había sido prácticamente intocable. Esta vez, no. O’Neill decidió darle descanso de inicio. Y el propio técnico reconoció después que el plan no funcionó como esperaba.
En declaraciones a Clyde 1 Superscoreboard, el entrenador fue directo. Explicó que Durán no arrancó porque venía de un esfuerzo enorme y se le vio cansado en el duelo anterior ante St. Mirren. Aun así, dejó claro cuánto significa el colombiano para el equipo.
Recordó que Durán ha sido “de clase” con balón y que su aporte sin pelota es igual de valioso: solo Daizen Maeda lo supera en intensidad y agresividad a la hora de presionar y cerrar rivales. O’Neill admitió que quiso comprobar si el equipo podía sobrevivir sin ese despliegue constante. Su conclusión fue tajante: probablemente no.
Una producción de élite
Los números de Durán explican por qué su ausencia se nota tanto. Esta temporada suma 9 contribuciones de gol en 9 partidos, entre Premiership, League Cup y rondas previas de Champions League: 6 goles y 3 asistencias. Ritmo de estrella.
Llega a esta fase del curso encendido. El 2 de septiembre, ante Aberdeen, firmó un gol y una asistencia. El 5 de septiembre, frente a St. Mirren, volvió a marcar diferencias con otro pase de gol. En esos encuentros disputó 83 y 75 minutos, respectivamente.
Contra St. Johnstone, en cambio, solo pisó el campo durante 17 minutos. Suficiente para recordar que su presencia altera el ritmo del ataque. No alcanzó para maquillar la falta de contundencia del equipo, pero sí para reforzar la sensación de que Celtic necesita a su colombiano en plenitud.
Un calendario que no perdona
El margen para las dudas es mínimo. Septiembre se le viene encima a Celtic con un tramo de calendario que puede marcar el tono de la temporada.
En el horizonte inmediato, dos derbis de máxima tensión ante Rangers. El primero, el domingo 13 de septiembre, en los cuartos de final de la Scottish League Cup. El segundo, el 20 de septiembre, en la séptima jornada de la Premiership. Dos choques que exigen precisión en las áreas y personalidad en los momentos calientes.
Entre ambos clásicos, el 17 de septiembre, Celtic recibirá a Ferencvaros en el estreno de la fase de grupos de la UEFA Europa League. Otro escenario en el que la falta de pegada ya no se podrá disimular con estadísticas de posesión.
Para complicar más el panorama, O’Neill no podrá contar con Yang Hyun-jun en estos compromisos. El surcoreano se marchará con su selección para disputar los Juegos Asiáticos, dejando otra vacante en el frente ofensivo.
Con un equipo que domina pero no mata los partidos, un calendario que aprieta y un técnico que ya ha comprobado que prescindir de Camilo Durán tiene un precio, la pregunta es inevitable: ¿cuánto tardará Celtic en asumir que su margen de error se ha acabado?






