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Michael Carrick y la resurrección de Kobbie Mainoo en el Manchester United

Kobbie Mainoo estuvo a un paso de hacer las maletas. No hace tanto, el centrocampista de 21 años veía su futuro lejos de Old Trafford, casi empujado hacia la puerta de salida tras quedar borrado del mapa con la llegada de Ruben Amorim.

Bajo las órdenes de Erik ten Hag, el canterano había irrumpido con fuerza siendo todavía adolescente. Parecía el siguiente gran producto de Carrington. Luego cambió el entrenador, cambió el plan… y Mainoo desapareció. No fue titular ni una sola vez en los 21 partidos de Premier League que dirigió el técnico portugués. Para enero, su situación ya era insostenible.

El escenario estaba prácticamente preparado: salida invernal rumbo a Napoli, nuevo comienzo en la Serie A y reencuentro con viejos conocidos como Rasmus Hojlund y Scott McTominay. Otro talento formado en casa a punto de escapar antes de explotar del todo.

Entonces apareció Michael Carrick.

El giro con la llegada de Carrick

El excentrocampista tomó el mando tras el despido de Amorim y, con él, cambió también el mapa del centro del campo del United. Su primera gran decisión fue clara y directa: devolver a Bruno Fernandes a su posición natural de mediapunta. Al liberar la mediapunta, se abrió un hueco en el doble pivote. Ese hueco tenía nombre y apellido: Kobbie Mainoo.

Carrick le dio confianza, minutos y responsabilidad. El inglés respondió. Su rendimiento en la segunda mitad de la temporada fue tan sólido que le valió un billete para el Mundial con la selección dirigida por Thomas Tuchel. No jugó ni un solo minuto en el torneo, es cierto, pero el simple hecho de entrar en la lista ya reflejaba el cambio de estatus.

Según explicó Fabrizio Romano en su último vídeo en su canal oficial de YouTube, en el club no esconden su satisfacción. En los despachos de Man Utd se habla de Mainoo como “presente y futuro” de la entidad. Y el papel de Carrick en esta resurrección se considera “súper apreciado” por los dirigentes: sin su llegada, el plan seguía siendo enviarlo a Italia.

Un técnico que mira a Carrington

La diferencia con Amorim es evidente. Mientras el portugués apenas miró hacia la cantera, Carrick ha mostrado una clara debilidad por los productos de Carrington. Siempre que puede, se deja ver en los partidos de las categorías inferiores. Conoce los nombres, sigue las trayectorias y no duda en apostar por los que responden.

Hoy, dentro del club, muchos ven a Mainoo como el mejor talento surgido en los últimos años. Con esa perspectiva, el hecho de haber evitado su venta a Napoli se percibe casi como un golpe de suerte… o como el fruto de una decisión valiente en el banquillo.

Respaldado por la confianza del entrenador y arropado por una afición que se ha enganchado a su juego, el centrocampista progresa prácticamente semana a semana. Ya es pieza clave en los planes de Carrick. No es una promesa lejana: es un titular con peso, con voz en la sala de máquinas.

El siguiente paso: sociedades y techo

Actualmente, Mainoo comparte el centro del campo con Youri Tielemans, una combinación que mezcla juventud y experiencia. A medio plazo, en el club imaginan otra dupla: la que formaría con Carlos Baleba, otro mediocentro joven cuyo perfil encaja a la perfección con el inglés.

Si esa sociedad cuaja rápido, ambos pueden impulsarse mutuamente. El equilibrio de perfiles, la energía y la capacidad técnica apuntan alto. Muy alto.

El United ya sabe lo cerca que estuvo de perder a Mainoo antes de verle explotar. Ahora la pregunta es otra: ¿hasta dónde puede llegar este centrocampista bajo la tutela de Carrick si nada ni nadie vuelve a frenar su ascenso?