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Carlo Ancelotti rechaza Italia: compromiso con la CBF y Brasil

Carlo Ancelotti no dejó espacio para la interpretación. Italia llamó, Paolo Maldini se movió, la FIGC soñó con vestir de azzurro a uno de los técnicos más laureados del fútbol moderno. Pero la respuesta fue un no rotundo. Y, según el propio entrenador, no tuvo nada que ver con cláusulas, dinero o contratos.

En una entrevista con ESPN, el actual seleccionador de Brasil habló por primera vez de la propuesta que le trasladó el ex director técnico de Italia, Paolo Maldini. Y fue directo al punto: la razón de su negativa está en Brasil.

“No es un problema de contrato; esa no es la razón”, explicó Ancelotti. “Es porque tengo un compromiso con la CBF y con este país, porque este país me ha acogido con tanta calidez durante este primer año. Quiero quedarme aquí”.

La frase marca el tono de toda la historia. Ancelotti, nombrado seleccionador de Brasil hace apenas un año, amplió su vínculo hasta 2030 antes del inicio del Mundial. Un mensaje de continuidad que choca frontalmente con la urgencia italiana por reconstruir un proyecto ganador.

Maldini, figura legendaria del Milan y ex pupilo de Ancelotti en aquellos años dorados en San Siro, intentó un golpe de efecto. Contactó con él y también con Pep Guardiola para ofrecerles el banquillo de la Nazionale antes de girar hacia Andrea Pirlo. Era una apuesta de alto perfil, casi una declaración de intenciones: devolver a Italia a la élite con un nombre de peso mundial.

Ancelotti, sin embargo, se mantuvo firme. “Di las gracias a la Federación Italiana, por supuesto, pero quiero quedarme aquí porque creo que es justo y correcto permanecer en un país que me ha acogido tan calurosamente, en una institución que me ha dado la oportunidad de trabajar”, añadió el técnico.

Mientras tanto, en Italia, el plan se desmoronaba a gran velocidad. La FIGC, presidida por Giovanni Malagò, se resistió a confirmar a Pirlo como seleccionador, oficialmente por sus vínculos con una casa de apuestas rusa. La polémica cortó en seco la operación y abrió una grieta interna.

El terremoto arrastró también a Maldini, que presentó su dimisión junto a su asesor Leonardo. Con el proyecto inicial hecho añicos, Malagò viró hacia un perfil más clásico: Roberto Mancini fue elegido nuevo seleccionador y Claudio Ranieri asumió el cargo de director técnico.

El contraste es evidente. Mientras Italia encadenaba cambios, dudas y renuncias, Ancelotti consolidaba su figura en el banquillo de Brasil. La imagen del técnico en el Philadelphia Stadium, concentrado antes de un partido del Grupo C del Mundial 2026 ante Haití, resume el momento: el italiano ya piensa, vive y se mueve como seleccionador brasileño.

Su vínculo con Maldini añade una capa emocional a la historia. Juntos, en el Milan, levantaron múltiples títulos, incluidas dos Champions League. No era una llamada cualquiera. Era un viejo capitán intentando reclutar a su antiguo entrenador para rescatar a la selección de su país.

Ancelotti eligió otro camino. Eligió el amarillo de Brasil por delante del azul de Italia. Eligió un proyecto a largo plazo en lugar del regreso romántico a casa. Y lo hizo con una convicción que, a estas alturas, en Roma ya han entendido: mientras dure ese compromiso con la CBF, Italia tendrá que buscar su resurrección sin él.

Carlo Ancelotti rechaza Italia: compromiso con la CBF y Brasil