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Bruno Fernandes y su futuro en Manchester United

El Manchester United ha movido ficha. El club ya ha abierto conversaciones preliminares con Bruno Fernandes para firmar un nuevo contrato que blinde el futuro del capitán en Old Trafford, decidido a apagar de una vez el ruido de un posible adiós a la Premier League tras un verano cargado de especulaciones.

Como red de seguridad, la directiva planea activar la opción unilateral de ampliación por un año incluida en el contrato del exjugador del Sporting CP. Ese gesto no es un simple trámite: garantiza que el mediapunta no entre en los últimos meses de su acuerdo sin que el United conserve una posición de fuerza sobre su valor de mercado.

A día de hoy, al portugués le quedan unos diez meses de vínculo con un salario de 220.000 libras semanales, aunque el club se reserva esa opción de prolongarlo un año más. Pese a contar con ese colchón, en los despachos de Old Trafford quieren cerrar un acuerdo formal antes de que termine el año natural para cortar de raíz cualquier nuevo capítulo de rumores de traspaso.

La urgencia no nace solo del calendario. Nace del nivel del propio Fernandes. El pasado fin de semana volvió a recordar por qué es intocable: firmó un hat-trick espectacular y repartió una asistencia en el 5-2 ante el Ipswich Town, apenas unos días después de ser nombrado PFA Player of the Year. Un capitán que responde cuando el foco más le deslumbra.

Ese tipo de actuaciones no pasa desapercibido en Europa. Galatasaray ha irrumpido este verano como pretendiente serio y está dispuesto a tensar la cuerda. Desde Turquía se apunta a una propuesta de cuatro años que prácticamente doblaría su sueldo actual, un contrato de estrella absoluta para el tramo final de su carrera en la élite.

El paquete desde Estambul incluiría, además, una prima de fichaje cercana a los 3,5 millones de libras. Una cifra difícil de ignorar para cualquier veterano que encara lo que podría ser su última gran firma en el fútbol de máximo nivel.

No sería la primera vez que Fernandes se asoma a la puerta de salida. El verano pasado estuvo muy cerca de un traspaso a la Saudi Pro League. Su agente, Miguel Pinho, mantuvo reuniones de alto nivel en Riad con Al-Hilal, dispuesto a poner sobre la mesa un contrato de unos 200 millones de libras por tres años. Una oferta descomunal que el United vio pasar con alivio cuando el portugués decidió seguir siendo el eje del proyecto.

Porque eso es Bruno Fernandes hoy en Manchester: el latido del equipo. Desde su llegada en enero de 2020, acumula 110 goles y 109 asistencias en 329 partidos. La temporada pasada firmó 21 asistencias en la Premier League, un nuevo récord de la competición, y reforzó su condición de uno de los futbolistas más creativos que ha visto el torneo.

El propio jugador ha dejado claro que entiende la exigencia del club y el nivel que se demanda en Old Trafford. Y actúa en consecuencia. No se esconde, pide la pelota, asume la responsabilidad y vive instalado en ese listón que el United reclama a sus referentes.

Ahora, con Michael Carrick al mando de una nueva etapa, el plan deportivo también se escribe alrededor de él. Fernandes sigue siendo el centro de gravedad del sistema, la pieza que da sentido al dibujo y al ritmo del equipo.

Desde Inglaterra se apunta a que el United está dispuesto a convertirlo en el mejor pagado de la plantilla: un nuevo acuerdo, un año más de contrato y un salario que podría elevarse hasta las 350.000 libras semanales. Una declaración de intenciones contundente.

La pelota, esta vez, no está solo en sus pies. Está en la mesa de negociación. Y de lo que ocurra ahí dependerá buena parte del futuro inmediato del Manchester United.