Borussia Dortmund femenino: de la decepción al dominio en la Regionalliga West
El ascenso que se escapó en los despachos empuja ahora al Borussia Dortmund femenino
Durante 26 jornadas, el Borussia Dortmund femenino jugó como un equipo destinado a subir de categoría. Veintiuna victorias, 114 goles a favor, solo 13 en contra. El mejor ataque de la liga. La mejor defensa. Un rodillo. Y, sin embargo, no bastó.
El sueño del ascenso se mantuvo vivo hasta la última jornada. Pero el segundo equipo de 1. FC Köln no falló, protegió sus dos puntos de ventaja con una victoria y cerró la puerta en la cara de un BVB que llevaba cuatro años mirando solo hacia arriba.
Para un proyecto que nació en 2020 desde la categoría más baja y que encadenó ascenso tras ascenso, el frenazo dolió. Dolió mucho. El director gerente Carsten Cramer lo resumió sin rodeos en declaraciones a Ruhr Nachrichten: el objetivo deportivo estaba marcado y no se cumplió, y gran parte de la culpa fue propia. En Dortmund nadie se engañó: aquello fue un golpe.
El partido que se perdió sin balón
La explicación del fiasco es tan simple como cruel. Dortmund no logró vencer a Köln en ninguno de los dos enfrentamientos directos. Y regaló los tres puntos que, al final, le costaron el ascenso automático fuera del césped.
El episodio se produjo, para mayor ironía, ante SV Deutz 05, penúltimo clasificado al final del curso. En septiembre, el BVB había ganado allí con autoridad por 3-0. El tercer gol lo marcó Sara Ito, que entró al campo en el minuto 77. Deportivamente, todo en orden. Administrativamente, un desastre.
La jugadora japonesa tenía permiso para jugar, pero su nombre no aparecía en el acta. El error fue suficiente para que la federación anulara el resultado y transformara la goleada en una derrota por 2-0. Tres puntos evaporados en la oficina. Tres puntos que acabaron marcando la diferencia.
A partir de ahí, el BVB femenino se vio obligado a dar una vuelta más en la Regionalliga West. Una “vuelta de castigo” que el equipo ha transformado en declaración de intenciones.
Siete de siete y una portería blindada
La respuesta esta temporada roza lo implacable: siete victorias en siete partidos, 31 goles a favor, ninguno en contra. Liderato sólido por delante del segundo equipo de Bayer Leverkusen, que también firma un pleno, aunque con un partido menos.
En Dortmund no lo venden como milagro. Lo consideran la consecuencia lógica de la apuesta del club. El director deportivo Ralf Kellermann, de 58 años, lo dejó claro antes de que rodara el balón en declaraciones a la revista Kicker: respeto por todos los rivales, sí, pero una exigencia interna innegociable. Con la calidad y la profundidad de esta plantilla, el objetivo no es otro que ser campeonas y ganar el play-off de ascenso. Cualquier otra cosa significaría que algo se ha torcido.
El mensaje no admite interpretaciones. Y el club lo ha respaldado con hechos.
Fichajes de peso y una meta clara: llegar a la Bundesliga
Para acelerar el salto, el BVB ha abierto la mano. Invierte alrededor de 15 millones de euros en una nueva ciudad deportiva específica para el equipo femenino, justo al lado de las instalaciones del conjunto masculino. Un gesto simbólico y práctico: el proyecto quiere estar a la misma altura.
La pieza clave en la estructura es Kellermann, el hombre que construyó un imperio en Wolfsburg: 20 títulos en 18 años, incluido el triplete de 2013 (liga, DFB-Pokal y Champions League) cuando todavía ejercía como entrenador. Su presencia en Dortmund es una declaración de intenciones.
Y con él ha llegado una de las grandes figuras del fútbol alemán: Alexandra Popp. Delantera de referencia, icono de la selección, competitiva hasta el extremo. Popp ha firmado contrato hasta 2029, igual que Kellermann. El horizonte está trazado: para entonces, el BVB quiere estar instalado en la Bundesliga femenina como mínimo.
No es solo un fichaje mediático. Es un ancla deportiva y emocional. Una forma de decirle al resto de Alemania que Dortmund va en serio.
Junto a Popp, el club ha incorporado a cinco jugadoras más con más de 1.000 partidos de experiencia acumulada en la Bundesliga. Entre ellas, la guardameta internacional austríaca Manuela Zinsberger, llegada desde Arsenal, actualmente de baja por una rotura del ligamento cruzado. Un contratiempo importante, pero que no ha frenado la marcha del equipo.
Popp manda… y marca
Sobre el césped, la jerarquía se ve y se cuenta en goles. Alexandra Popp no solo lleva el brazalete de capitana. También lidera la tabla de máximas goleadoras: ocho tantos y una asistencia en siete encuentros. Ritmo de estrella en una categoría que se le queda pequeña, pero que necesita dominar para empujar al club hacia arriba.
A su lado, Rita Schumacher mantiene el pulso anotador que ya mostró el curso pasado, cuando firmó 25 goles en 26 partidos. Esta temporada ya acumula nueve acciones decisivas: cinco goles y cuatro asistencias. Es la socia ideal para una Popp que atrae defensas y libera espacios.
La tercera pata ofensiva es Ramona Maier, fichada desde SGS Essen, con un historial contundente: 107 goles en 174 partidos oficiales con Ingolstadt. En Dortmund ya suma cuatro tantos y dos asistencias. Un tridente que, en esta categoría, roza el abuso.
Una portera que se aburre… y un equipo que no afloja
La superioridad es tal que incluso la portera Laura van der Laan se enfrenta a un problema poco habitual: cómo mantenerse concentrada cuando casi no le llegan disparos. Ella misma ha reconocido que recurre a trucos psicológicos transmitidos por el entrenador de porteras del club para no desconectarse del partido. No quiso revelar detalles, pero la confesión ilustra el nivel de dominio del equipo de Markus Högner.
Desde su entrada en competición liguera en la temporada 2021/22, las cifras del BVB femenino son casi irreales: 125 partidos de liga, 117 victorias. Un rodillo sostenido en el tiempo que, sin embargo, no evitó que la presión por ascender el año pasado dejara huella en algunas actuaciones.
Ahora, esa presión se ha transformado. Ya no es solo obligación. Es revancha.
Rote Erde, un estadio encendido
El entorno ha respondido a la apuesta del club desde el primer día. Más de 1.700 abonos vendidos para los partidos en el histórico Stadion Rote Erde hablan de una base de apoyo que no deja de crecer. Para el derbi contra Schalke 04, las 10.000 entradas ya están agotadas. Lo mismo ocurre con el duelo copero ante Bayern München, con 15.755 localidades vendidas.
Tras tres encuentros en casa, la media de asistencia se sitúa en 3.800 espectadores. El siguiente club en la clasificación de público, MSV Duisburg, apenas alcanza los 355. La comparación es contundente: en Dortmund, el fútbol femenino se ha instalado en la agenda del aficionado.
Un proyecto que ya no admite excusas
La pregunta, ahora, no es si el BVB femenino es lo bastante fuerte para dominar su liga. Eso ya lo está demostrando. La cuestión es si sabrá gestionar la única presión que cuenta: la de no fallar en el momento decisivo.
La temporada pasada enseñó que un detalle administrativo puede costar un año de trabajo. Este curso, con Popp al mando, Kellermann en los despachos y un vestuario lleno de experiencia, el margen de error se ha reducido al mínimo.
El ascenso ya no es solo un objetivo ambicioso. Es una obligación autoimpuesta. Y si este grupo mantiene el ritmo actual, la verdadera incógnita no es si llegará a la Bundesliga, sino cuánto tardará en empezar a pelear por títulos cuando lo haga.






