Logotipo completo Tribuna Gol

Bohemians logra una remontada épica contra Galway

En Eamonn Deacy Park pasó de todo. En un cuarto de hora, Bohemians convirtió una noche que parecía perdida en una victoria 3-2 que vale oro ante Galway United, tras levantar un 2-0 en contra con un final de partido eléctrico.

El duelo de la SSE Airtricity Men's Premier Division llegaba cargado de contexto: Bohs necesitaba ganar para no descolgarse de Shamrock Rovers en la lucha por la cima; Galway defendía su racha invicta y, de paso, lanzaba un mensaje antes de la semifinal de la FAI Cup que ambos disputarán el mes que viene. Podrían volver a cruzarse en noviembre en el Aviva Stadium. Y si el guion se parece a este, nadie se quejará.

La obra de arte de Walsh

El arranque fue táctico, cerrado, casi de ajedrez. El plan de John Caulfield funcionaba: la línea de tres con Wasiri Williams, Gianfranco Facchineri y Anthony O’Connor blindaba el área ante un Bohemians que manejaba la pelota con criterio, pero sin filo.

El equipo de Alan Reynolds dominaba la posesión, tocaba, movía, buscaba los espacios. No los encontraba. Galway, paciente, esperaba su momento para morder a la contra. Stephen Walsh y Kris Twardek se vaciaban arriba, peleando cada balón, estirando al equipo. Twardek casi sorprende a Paul Walters con un balón largo bombeado, pero el portero reaccionó a tiempo.

El conjunto local empezó a crecer. Aaron Bolger se topó con un compañero cuando tenía una gran opción en la frontal. Jimmy Keohane logró girarse y sacar un disparo forzado, sin fuerza suficiente para hacer daño. Bohemians respondió con un aviso serio: Harry Vaughan, ex Hull City, probó desde lejos y rozó el poste.

Y entonces, en el minuto 31, cayó el relámpago.

Al-Amin Kazeem colgó un centro desde la izquierda que no parecía especialmente peligroso. Walsh, en su aparición número 403 con Galway United, decidió convertirlo en algo inolvidable: se elevó, armó una chilena espectacular y la pelota se estrelló en la parte baja del larguero antes de entrar. Primer gol de su carrera ante Bohemians. Golazo descomunal.

La grada estalló. El banquillo también. Era uno de esos tantos que marcan temporadas y que se cuelan de inmediato en cualquier conversación sobre el gol del año.

Galway, envalentonado, se soltó. Bohemians, herido, intentó reaccionar antes del descanso. Darragh Power enganchó una volea que se fue por poco por encima del travesaño. Ross Tierney tuvo el empate en el área pequeña, pero Hugo da Cunha aguantó firme y mantuvo el 1-0 al descanso.

De 2-0 a derrumbe

Tras el intermedio, Bohemians salió decidido a empatar. Tierney probó de nuevo a Da Cunha en el primer palo, obligando al guardameta a intervenir. Parecía cuestión de tiempo que llegara el 1-1.

Llegó un gol, sí. Pero al otro lado.

En el minuto 53, un enredo entre Patrick Hickey, ex de Galway, y Walters dejó la pelota suelta en zona prohibida. Twardek, atento, olió el regalo, se adelantó a todos y empujó a puerta vacía. 2-0. Gol “contra el curso del juego”, pero demoledor en el marcador.

A partir de ahí, Galway se replegó. Quiso proteger la renta, cerrarse, resistir. Se fue echando cada vez más atrás. Demasiado. Bohemians, obligado por la situación, subió líneas, apretó, acumuló gente cerca del área. El partido se jugaba ya casi exclusivamente en campo local.

El asedio terminó encontrando una grieta en el minuto 74. Colm Whelan, recién salido desde el banquillo, cazó una pelota y la mandó a la escuadra con un disparo soberbio. Golazo y vida para Bohs. El 2-1 cambió el aire del estadio: nervios en los locales, fe renovada en los visitantes.

Bohemians olió sangre. Galway no conseguía salir. Cada despeje volvía una y otra vez. El empate se intuía.

Whelan y Tierney rematan la faena

El 2-2 llegó en el 82. Tras una larga posesión, paciente, madura, Bohemians encontró el hueco. La pelota terminó en los pies de Tierney dentro del área. El delantero no se apresuró: control, mirada, definición rasa, ajustada, imposible para Da Cunha. Tablas. Y todavía quedaba tiempo.

Galway estaba grogui. Bohs, lanzado. Tierney volvió a obligar a Da Cunha a intervenir con otro disparo peligroso. La sensación era clara: solo un equipo estaba en condiciones de ganar.

El golpe final cayó en el minuto 89. Whelan, en apenas 25 minutos sobre el césped, se convirtió en el hombre del partido. Recibió, encaró, se coló entre defensas como esquiando entre puertas y, ya dentro del área, cruzó un disparo raso. El balón se coló junto al poste. Da Cunha tocó, pero no lo suficiente. 2-3. Estallido en la zona visitante.

Bohemians completaba una remontada brutal, tres goles en 15 minutos para silenciar Eamonn Deacy Park y llevarse tres puntos que pueden pesar muchísimo en la lucha por la parte alta.

Galway United terminó con Cunha; Kazeem (Thiam 90), Keohane, Williams (Lomboto 80), Facchineri, O’Connor; Bolger (Hurley 80), Barratt, Devitt; Twardek (Connolly 88), Walsh (Pierrot 80).

Bohemians alineó a Walters; Mullen (Whelan 66), Byrne, Hickey, Power; Flores, Devoy, Vaughan (Myers 67), Parsons (McDonnell 90); Tierney, James-Taylor (Madden 75).

Un aviso para la FAI Cup, un golpe en la liga y una pregunta clara: ¿cuántas noches como esta le quedan aún a esta temporada?