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Benítez destaca la ventaja de Iraola en Liverpool: Afición encantada

Rafael Benítez conoce mejor que nadie el vértigo que supone sentarse en el banquillo de Anfield. Ahora, el técnico que devolvió a Liverpool a la cima de Europa ve en Andoni Iraola a un heredero preparado para el desafío… y con una ventaja clave bajo el brazo: ya sabe lo que es domar la Premier League.

Iraola fue nombrado el mes pasado nuevo entrenador de los Reds después del despido de Arne Slot, destituido apenas un año después de guiar al club a su vigésimo título de liga, un registro que iguala el récord histórico. El vasco se convierte así en el segundo español en dirigir a Liverpool, precisamente tras Benítez, que ocupó el cargo entre 2004 y 2010.

El técnico madrileño no duda al valorar el trabajo de su compatriota. “Iraola lo ha hecho realmente bien en Bournemouth, como habéis visto”, recordó Benítez, subrayando el impacto del exdefensa en la costa sur, donde transformó a un equipo destinado a sufrir en un conjunto agresivo, valiente y reconocible.

Pero el seguimiento de Benítez a Iraola viene de más lejos. El exentrenador de Liverpool ya tenía el nombre del guipuzcoano marcado cuando dirigía a Rayo Vallecano. “Le estábamos siguiendo cuando estaba en Rayo Vallecano. Uno de los miembros de mi cuerpo técnico fue a verle entrenar y después me dijo que le había gustado, porque Iraola estaba muy metido, intentando hacer cosas en el campo todo el tiempo”, explicó. Esa implicación diaria, ese mando cercano sobre la sesión, es precisamente lo que Benítez considera imprescindible para sobrevivir en un banquillo tan expuesto como el de Anfield.

El salto ahora es mayúsculo. De Bournemouth a un gigante mundial. Y Benítez no lo disfraza: “Bournemouth lo ha hecho muy bien y ahora él tiene un reto diferente”. No es lo mismo pelear por la permanencia que gestionar la exigencia permanente de títulos.

En declaraciones a Sky Sports, Benítez fue directo al corazón del asunto: la dimensión del club y el contexto competitivo. “Es un club enorme”, admitió. “Pero creo que tiene una ventaja: conoce la liga. Eso no es fácil. Cuando nosotros llegamos a la Premier League, al principio era totalmente diferente. Pero él ya conoce la liga”.

Ahí, en ese conocimiento previo del ritmo, la intensidad y los códigos del campeonato, sitúa Benítez uno de los grandes puntos a favor de Iraola. No tendrá que aprender sobre la marcha qué supone visitar campos incómodos en pleno invierno ni cómo gestionar semanas de tres partidos con rivales físicamente desatados. Esa fase ya la ha superado.

Benítez también se detuvo en otro aspecto clave: la sintonía con la grada. Anfield no solo exige victorias, también pide una forma de ganar. “Los aficionados le van a apoyar mucho, seguro”, afirmó. “La manera en la que quiere jugar, creo que a ellos les gusta. Y creo que tiene grandes posibilidades de hacerlo bien”.

Ese “la manera en la que quiere jugar” no es una frase vacía. Iraola ha construido su reputación sobre equipos que presionan alto, corren hacia adelante y no se esconden con el balón. Un fútbol intenso, vertical, que encaja con el gusto de una afición acostumbrada durante años a un Liverpool agresivo, dominante y emocionalmente desbordante.

Benítez no promete éxitos inmediatos ni títulos garantizados. Eso, en Anfield, nadie puede hacerlo. Pero su respaldo no es un elogio de compromiso: se apoya en el trabajo visto en Rayo Vallecano, en la adaptación mostrada en Bournemouth y en la sensación de que Iraola entiende el ecosistema de la Premier.

Con ese bagaje, y un estilo que promete encender a la grada, el nuevo técnico español llega a Liverpool con algo más que ilusión: llega con la bendición de quien ya sabe lo que significa triunfar allí.