Batalla electoral en Madrid: Riquelme promete fichajes de Haaland y Rodri
El ruido de las elecciones en el Real Madrid ha cruzado la frontera. Y en Manchester no ha sentado nada bien.
Manchester City está estudiando emprender acciones legales después de que Enrique Riquelme, candidato a la presidencia del club blanco, prometiera en televisión el fichaje de Erling Haaland y llegara a mostrar una camiseta del Madrid con el nombre del delantero noruego.
Riquelme, magnate de las energías renovables y rival directo de Florentino Pérez en unos comicios históricos —los primeros en 20 años en los que el actual presidente no va solo—, lanzó un mensaje contundente en antena: Haaland tiene cláusula de salida, quiere vestir de blanco y, si él gana, jugará en el Santiago Bernabéu.
La respuesta fue inmediata. Primero, desde el entorno del jugador. En un comunicado conjunto, el padre de Haaland y su agente negaron de plano el escenario descrito desde Madrid. Después, el propio City elevó el tono y desmontó públicamente la versión del candidato.
“Las historias que han surgido desde España sobre el futuro de Erling Haaland son falsas. No hay ninguna posibilidad de que esto ocurra y no existe ninguna cláusula contractual que lo permita”, recoge la nota. Y añade un aviso que marca el siguiente capítulo: “Estamos considerando acciones legales por el uso de la imagen de nuestro jugador en este contexto”.
No es solo Haaland. Riquelme también prometió el fichaje de Rodri, pieza clave del centro del campo del City y uno de los futbolistas más determinantes del fútbol europeo. El candidato lo definió como “un gran jugador, en una posición que el Madrid necesita reforzar”, y aseguró haber hablado ya con su agente. Remató con otro compromiso de campaña: si gana, hará “todo lo posible” para que el internacional español vista de blanco.
En el Etihad interpretan el movimiento como una intromisión directa en la planificación deportiva del club, con dos de sus pilares convertidos en munición electoral al otro lado del canal de La Mancha. Y lo hacen en plena temporada de rumores, pero con un matiz clave: aquí no se trata de filtraciones anónimas, sino de promesas públicas de un aspirante a presidente.
Una campaña a golpe de promesas
Riquelme, de 37 años, ha irrumpido en la escena del Real Madrid con una campaña agresiva, marcada por grandes anuncios y un mensaje claro a la masa social: cambio y regalos. Llega tras dos temporadas sin grandes títulos, un contexto que ha abierto una pequeña rendija a la oposición.
Entre sus propuestas estrella figura la construcción de una “ciudad de socios” en los alrededores de la ciudad deportiva, un espacio pensado para los aficionados del club. También ha prometido reducir la cuota anual de los socios hasta un 50% si el equipo no gana la próxima edición de la Champions League. Un golpe directo al bolsillo, en un club que se ha acostumbrado a medir su éxito en copas de Europa.
En el banquillo, Riquelme se ha colocado en el lado opuesto a Florentino Pérez. Rechaza la decisión del actual presidente de apostar por José Mourinho como futuro entrenador, una designación que solo podría hacerse oficial si Pérez renueva su mandato en las urnas. El equipo del candidato ha dejado caer que su gran objetivo es otro nombre de impacto mundial: Jürgen Klopp.
En una entrevista reciente con The Athletic, Riquelme no ocultó su admiración por el exentrenador del Liverpool, al que citó como ejemplo del perfil que le gustaría ver al frente del vestuario blanco. No hubo promesa directa, pero sí un guiño inequívoco al técnico alemán como bandera de su proyecto deportivo.
Unas urnas decisivas… y un favorito claro
Cerca de 100.000 socios están llamados a votar el domingo 7 de junio. El propio Florentino Pérez convocó las elecciones, decidido a renovar su mandato en un clima de cierto malestar en la grada del Santiago Bernabéu tras una etapa con menos brillo del habitual.
Las encuestas internas y la sensación general en el club apuntan a un claro favorito: Pérez sigue siendo la figura dominante, el hombre que ha presidido la era de las Champions modernas y la remodelación del estadio. Pero la irrupción de Riquelme ha cambiado el tono de la campaña. Ha introducido el debate, ha puesto nombres propios sobre la mesa y, con Haaland y Rodri, ha cruzado una línea que ya ha provocado una reacción airada en Manchester.
La batalla, ahora, no solo se libra en las urnas del Bernabéu. También en los despachos de abogados y en los departamentos de comunicación de un gigante europeo que no está dispuesto a que sus estrellas se utilicen como reclamo electoral.
La pregunta ya no es solo quién mandará en el Real Madrid después del 7 de junio. Es hasta dónde están dispuestos a llegar los candidatos para ganar… y cuánto ruido pueden soportar clubes como el City cuando sus mejores jugadores se convierten en promesa de campaña.






