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El Barça no se rinde con Julián Álvarez: enero en el horizonte

El Barça no se rinde con Julián Álvarez: enero ya está marcado en rojo

El primer asalto terminó con un portazo en el Metropolitano. Barcelona lo intentó en verano por Julián Álvarez y se encontró con un Atlético de Madrid inflexible, cerrado en banda a cualquier negociación. El argentino se quedó donde estaba. La historia, sin embargo, no se ha cerrado ahí.

Según informa SPORT, el club azulgrana ya ha decidido el siguiente movimiento: volverá a la carga en el mercado de invierno. La dirección deportiva mantiene intacta su convicción sobre el delantero y ha preferido esperar antes que dar por perdida una operación que considera estratégica.

Gabriel Jesus no cierra la puerta

El matiz clave en la postura del Barça es cómo interpreta la llegada de Gabriel Jesus. En el Camp Nou no ven al brasileño como el “plan B” de Álvarez ni como un sustituto directo del argentino.

Jesus aterriza para apagar un incendio inmediato en ataque, para dar soluciones ya. Álvarez, en cambio, se contempla como una oportunidad de mercado distinta, de recorrido, que no se solapa necesariamente con el ex del Arsenal.

Eso abre un escenario llamativo: el fichaje de Gabriel Jesus no bloquearía otra gran inversión en la delantera. Da margen para pensar a medio plazo. Y, sobre todo, justifica la paciencia del club catalán, que ha optado por aguardar al momento adecuado en lugar de forzar una operación imposible en agosto.

Los números también acompañan ese plan. Siempre según la citada información, Barcelona podría disponer en enero de un margen de fair play financiero cercano a los 65-70 millones de euros. Un colchón que permitiría reactivar la ofensiva por Álvarez si se dan las condiciones mínimas para negociar.

Ese dinero, claro, no tiene un destino único. El club también valora la posibilidad de reforzar otras zonas, especialmente el eje de la defensa, si Hansi Flick considera imprescindible un central más para encarar la segunda mitad del curso. Pero mientras no haya una orden distinta desde el banquillo, el nombre marcado en negrita es el mismo: Julián Álvarez.

Cuatro meses incómodos para Álvarez

Del lado del jugador, el tablero es mucho más enrevesado. Álvarez decidió quedarse en el Atlético de Madrid, pero el verano ha dejado heridas abiertas con parte de la afición colchonera.

Su relación con la grada del Metropolitano se ha tensado y el ambiente que le espera cuando vuelva a pisar el césped de casa puede ser áspero. Se habla de silbidos, de recelo, de una paciencia mucho más corta que antes de todo este ruido de mercado.

Incluso ha circulado la posibilidad de que el club le pidiera un gesto público: una disculpa a los aficionados y un cambio de agente tras lo sucedido en los últimos meses. De momento, ninguno de esos escenarios se vislumbra como probable, pero el simple hecho de que se haya puesto sobre la mesa refleja el clima que rodea al argentino.

El calendario juega ahora un papel decisivo. Álvarez tiene por delante unos cuatro meses para cambiar la conversación. Cuatro meses para volver a conectar con la grada, para reforzar su vínculo con Diego Simeone y para demostrar en el campo que sigue siendo una pieza capital en el proyecto rojiblanco.

Lo que ocurra en ese tramo puede condicionar por completo el mercado de enero. Si su rendimiento despega, si el Metropolitano vuelve a corear su nombre y si Simeone lo blinda como intocable, el Barça se encontrará de nuevo con un muro. Si, al contrario, el ruido no cesa y la relación se erosiona, la ventana invernal puede abrir una puerta que en verano parecía sellada.

Barcelona ya ha elegido: esperar, observar y estar preparado. La próxima decisión, la que puede inclinar la balanza, está en los pies y en la cabeza de Julián Álvarez.

El Barça no se rinde con Julián Álvarez: enero en el horizonte