El Barça congela el homenaje a Messi
En pleno tramo final de la carrera de Lionel Messi, el FC Barcelona no tiene sobre la mesa ningún plan concreto para organizarle un partido de homenaje o una despedida oficial. Nada. Ni fecha, ni formato, ni propuesta en firme.
Según la información avanzada por el periodista Adrián Sánchez a Barça Universal, en el club no se trabaja actualmente en ningún tipo de tributo institucional para el argentino. Una decisión que choca con el peso histórico del ’10’ y que vuelve a poner el foco en una herida que, en realidad, nunca se cerró.
Una ruptura que todavía duele
La figura de Messi en la historia del Barcelona es intocable. Récords, títulos, noches inolvidables. Pero su salida en 2021 dejó una cicatriz profunda, tanto en el vestuario como en los despachos y en la grada.
Aquella ruptura no fue deportiva. El Barça quería que siguiera y Messi también estaba dispuesto. El problema llegó con las normas económicas y los límites salariales de LaLiga, que hicieron saltar por los aires cualquier intento de renovación, pese a que Joan Laporta había construido buena parte de su campaña electoral sobre la promesa de retener al astro en el Camp Nou.
El desenlace fue crudo: el club retiró la oferta de contrato y Messi se marchó, roto, a Paris Saint‑Germain. A partir de ahí, nada volvió a ser igual.
La relación entre Messi y Laporta se resquebrajó. El propio presidente admitió después que el vínculo “no era el que había sido”. Incluso relató una escena incómoda en una gala del Balón de Oro, en la que el argentino consideró que ni siquiera debían saludarse. Un gesto pequeño, pero muy revelador.
Con ese contexto, cualquier intento de organizar una despedida se convierte en un laberinto emocional y político.
Del sueño del partido homenaje al frenazo en seco
Durante los últimos meses, el ruido había vuelto. Se habló de un posible partido homenaje, de un gran acto para reconciliar al club con su mayor leyenda. Laporta nunca cerró del todo la puerta. Al contrario: llegó a afirmar que “Leo merece una estatua en el Camp Nou”.
Las palabras, sin embargo, no se han transformado en hechos. Las últimas informaciones apuntan a que no existe, a día de hoy, un plan real para convertir ese reconocimiento en un evento oficial. Ni partido, ni acto multitudinario, ni fecha marcada en rojo en el calendario culé.
Laporta, pese a todo, sigue calificando a Messi como una leyenda del Barcelona y ha expresado su deseo de que la relación pueda mejorar con el tiempo. También ha deslizado en varias ocasiones que el gran homenaje público podría llegar una vez finalicen las obras de remodelación del Camp Nou.
Pero el matiz es clave: “podría”. No “va a”. Y, por ahora, el club no mueve ficha.
Mientras el nuevo Camp Nou avanza entre grúas y hormigón, la despedida que muchos consideran imprescindible sigue en el aire. La pregunta ya no es si Messi merece ese último aplauso. La pregunta es cuánto tiempo más puede permitirse el Barça vivir de espaldas a su propia historia.






