Aston Villa triunfa en Champions League contra Brugge
El estreno de Aston Villa en la fase de liga de la Champions League 2026-27 tuvo todo menos calma. Goles tempraneros, reacción local, polémica en el área y un final a cara de perro en el Jan Breydel Stadium. El equipo de Unai Emery salió vivo de Bélgica con un 3-2 que vale mucho más que tres puntos.
Villa arrancó el partido como si llevara semanas esperando este pitido inicial. Presión alta, ritmo feroz y la intención clara de mandar. El premio llegó pronto: en el minuto 11, John McGinn apareció en el área para firmar el 0-1 y silenciar, por un instante, a la grada belga.
El silencio duró poco.
Club Brugge respondió con orgullo, empujado por un estadio encendido. Ocho minutos después, Hugo Vetlesen culminó una buena acción colectiva tras un pase de Jan Virgili y estableció el 1-1. El duelo se encendía, el ambiente también.
Lejos de descomponerse, Villa volvió a pisar el acelerador. El equipo inglés encontró de nuevo claridad entre líneas y, en el 22’, Emiliano Buendia aprovechó un servicio de Joao Gomes para devolver la ventaja a los de Emery con una definición precisa. El golpe dejó tocado al conjunto local.
Y antes del descanso, llegó la estocada.
En el 43’, el fichaje veraniego Nicolas Jackson se estrenó con su nuevo club. El delantero, muy activo durante toda la primera parte, cazó su oportunidad y firmó el 1-3, su primer gol oficial con Villa, para mandar a los visitantes al vestuario con una renta que parecía cómoda y un mensaje claro: este equipo va en serio en Europa.
Brugge reacciona y la noche se vuelve larga
La segunda mitad cambió el guion. Con dos goles en contra, Brugge salió decidido a arrinconar a Villa. El conjunto belga adelantó líneas, ganó duelos y comenzó a colgar balones al área de Zion Suzuki. La sensación de control inglés se fue diluyendo poco a poco.
El partido se partió definitivamente a la hora de juego. En el minuto 59, una acción en el área encendió al estadio. Joaquin Seys recogió un cabezazo de Nicolo Tresoldi y buscó un centro al corazón del área. El balón golpeó en el brazo de Aaron Wan-Bissaka. Bajo la normativa actual de mano en la Champions League, el colegiado señaló penalti. Oxígeno puro para los locales.
Nicolo Tresoldi asumió la responsabilidad desde los once metros. Miró a Suzuki, tomó carrera y lo engañó por completo. 2-3 y casi media hora por delante. El Jan Breydel se vino abajo, el duelo se convirtió en un asedio.
Brujas se lanzó con todo. Centros laterales, segundas jugadas, disparos lejanos. Villa, que en la primera parte había brillado con balón, se vio obligado a exhibir su otra cara: la del sufrimiento ordenado, la de las ayudas defensivas y los despejes sin florituras.
Resistencia final y mirada a la liga
Los últimos minutos fueron un ejercicio de resistencia. Emery ajustó líneas, su equipo se replegó con disciplina y, pese a la oleada final del conjunto belga, la zaga visitante aguantó sin encajar más. Cada despeje, cada robo, cada falta táctica alejaba a Brugge un metro más del empate.
El pitido final sonó casi como un rugido para los jugadores de Villa. Victoria por 3-2, tres goles fuera de casa y un inicio de campaña europea que refuerza el proyecto de Emery en el escenario más exigente.
Ahora, el reto cambia de decorado. Villa deberá transformar esa inyección de confianza continental en solidez en la Premier League, con Nottingham Forest como próximo examen. Club Brugge, por su parte, tendrá que levantarse rápido de esta derrota europea si no quiere que el tropiezo se contagie a la Belgian Pro League, donde le espera Antwerp en un duelo que medirá su capacidad de reacción.






