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Arsenal y Dowman: Talento en Desarrollo

El impacto de Dowman en el primer equipo no está pasando desapercibido en el norte de Londres. Con solo 16 años, el atacante aprovechó otra oportunidad el martes por la noche y firmó un doblete ante Ipswich en la Carabao Cup, una actuación que refuerza la sensación de que el club tiene entre manos a un talento muy serio.

Ese tipo de noches disparan la imaginación… y el teléfono del club. A final de diciembre, cuando cumpla 17, Dowman será elegible para salir cedido. Ya hay clubes que han llamado a la puerta de Arsenal para preguntar por su situación y tantear una posible cesión.

De momento, la respuesta es clara: no. Arsenal no está abierto ahora mismo a dejarle salir. Mikel Arteta lo dejó meridianamente explicado.

«No hemos escuchado realmente ninguna de las posibilidades porque teníamos clarísimo que queríamos tenerlo en la plantilla», afirmó el técnico. «Queríamos que formara parte de la pretemporada y, a partir de ahí, empezar a ver dónde estamos. Evaluaremos cada seis meses dónde estamos, qué es lo mejor para él y entonces tomaremos la decisión correcta».

El plan, por tanto, es pausado, medido, casi quirúrgico. El club quiere ver cómo responde el chico a este primer contacto continuado con la élite antes de abrir cualquier otra puerta.

Eso no significa que Arteta descarte una cesión en el corto plazo. Al contrario, conoce de primera mano lo que supone salir tan joven. «En mi caso particular, tenía 17 años cuando fui a Paris», recordó. No ve la edad como un muro, sino como una variable más dentro de un contexto mucho más complejo.

El entrenador lo dejó claro: hay ejemplos de jugadores de esa edad que se han ido cedidos y han triunfado, y otros que no. Todo gira alrededor del contexto. «Depende del ambiente que te encuentres allí y de cuánto crea en ti el entrenador, de si vas solo para ser parte de una plantilla o para jugar minutos. De qué país se trate, depende», explicó.

Ahí está una de las claves de la hoja de ruta de Arsenal con sus jóvenes: no se trata solo de “salir a jugar”, sino de dónde, cómo y con quién. El club ya demostró esa filosofía con Nwaneri, a quien, tras tres años alrededor del primer equipo, decidió enviar cedido a Marseille para la segunda mitad de la pasada temporada. No fue una decisión impulsiva, sino el resultado de un proceso similar de evaluación continua.

Con Dowman, el enfoque será el mismo. «Depende de muchos factores: lo que él necesita y lo que el equipo necesita también, la disponibilidad que tengamos en la plantilla, los minutos que esté jugando y la calidad de esos minutos», detalló Arteta.

Por ahora, el chico responde: goles, personalidad y una sensación de frescura cada vez que pisa el césped. Arsenal, en cambio, no se precipita. Prefiere seguir mirándole de cerca, cada semana, cada seis meses, antes de decidir si su próximo gran paso será en el Emirates o en otro estadio, con una cesión pensada al milímetro.