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Arsenal enfrenta crisis en ataque: cuatro salidas y dudas por el título

Arsenal ha hecho oficial la primera de cuatro salidas de peso en ataque que pueden cambiar el rumbo de su temporada. El campeón vigente de la Premier League, dueño de la plantilla más profunda del campeonato, empieza a desmantelar el frente ofensivo justo cuando el margen de error es mínimo.

La primera pieza en caer ha sido Fabio Vieira. El club londinense confirmó que el portugués se marcha traspasado de forma definitiva al Hamburger SV, de la Bundesliga. La operación deja en caja unos 10 millones de euros (8,5 millones de libras) y abre una cadena de movimientos que golpean de lleno a la línea más sensible del equipo de Mikel Arteta.

Porque Vieira no será el único.

Un éxodo en ataque el día límite

En el último día de mercado, hasta cuatro atacantes abandonarán el Emirates sin que, a día de hoy, esté previsto un solo relevo directo para ese cuarteto.

  • Ethan Nwaneri pondrá rumbo al Borussia Dortmund cedido.
  • Gabriel Martinelli se marchará a Al-Hilal por una cifra ligeramente superior a los 65 millones de euros (56 millones de libras).
  • Gabriel Jesus firmará con el Barcelona por unos 14 millones de euros, bonus incluidos.

Todo ello se suma a la salida ya consumada de Leandro Trossard, traspasado a Besiktas, que había sido el primer golpe serio a la profundidad ofensiva del campeón.

Arsenal sí se ha movido en el mercado: ha incorporado a Christos Tzolis para la delantera. Pero el griego llega precisamente para ocupar el hueco que deja Trossard, no el de Martinelli, ni el de Gabriel Jesus, ni el de Fabio Vieira.

El resultado es claro: la manta en ataque se acorta.

Un frente ofensivo potente… pero más corto

Si se cierran todas las operaciones previstas, las opciones ofensivas de Arsenal quedarán reducidas a Christos Tzolis, Eberechi Eze, Martin Odegaard, Max Dowman, Kai Havertz, Viktor Gyokeres, Bukayo Saka y Noni Madueke.

Nombres de enorme talento, sí. Calidad de sobra para pelear por la Premier, también. Pero el contexto importa: el club se ha marcado el listón en lo más alto, con ambición declarada de pelear por todos los títulos y competir en cuatro frentes hasta el final. Para eso, la profundidad no es un lujo; es una condición básica.

¿Está Arsenal debilitando su candidatura al título por decisión propia?

Dudas internas: ¿se queda corto el plan de Arteta?

Según una información de The Athletic, la sensación en el entorno del club es que el riesgo es evidente. Oliver Kay, periodista del medio británico, lo resumió con claridad.

Escribió que le intriga saber si Arsenal traerá a alguien más para reforzar el ataque antes del cierre del mercado. Si al final de la pasada temporada le hubieran dicho que el club vendería a Leandro Trossard, Gabriel Martinelli y Gabriel Jesus, habría dado por hecho la llegada de “al menos dos grandes figuras” para compensar esas pérdidas.

No es un pensamiento aislado. Arteta habló en su día de fichar jugadores de “mayor calibre” capaces de llevar al club “a un nivel diferente”. De momento, la única incorporación ofensiva es Christos Tzolis, un jugador con condiciones evidentes, pero que sufrió en el debut liguero ante Aston Villa.

El club llegó a estudiar la opción de Malick Fofana, extremo de 21 años del Lyon, pero el futbolista se encamina al Sunderland. Otra puerta que se cierra.

Más responsabilidad para las estrellas… y presión para la dirección deportiva

En este escenario, Kay señala que se espera mucho más de Bukayo Saka y Kai Havertz, siempre que las lesiones les respeten y puedan rendir al máximo. Lo mismo ocurre con Eberechi Eze y Viktor Gyokeres, ya asentados tras completar una temporada entera con Arsenal.

La sensación es clara: para un equipo tan temible, el abanico ofensivo empieza a verse corto. Y la mirada se posa ahora sobre el director deportivo, Andrea Berta, obligado a encontrar una solución de última hora si no quiere que la apuesta por adelgazar la plantilla se convierta en un tiro en el pie.

Arsenal se ha ganado el derecho a que el título “sea suyo para perderlo”. La pregunta es otra: ¿no estará empezando a perderlo desde el despacho antes de que el balón vuelva a rodar?