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Arsenal busca dos fichajes de élite para dominar Europa

Paul Merson ve a Arsenal levantando otra vez la Premier League la próxima temporada. Pero lanza un aviso claro: si el club quiere dar el salto definitivo en Europa y pelear de verdad por la Champions League, Mikel Arteta necesita dos fichajes de élite en ataque, un doble golpe cercano a los 190 millones de libras que podría obligar a tomar decisiones dolorosas con una de las grandes figuras del equipo.

Arsenal campeón… pero con cuentas pendientes

Arsenal rompió una sequía de 22 años sin título de Premier League y desató una fiesta descomunal en el norte de Londres. Tres temporadas de crecimiento, de casi, de rozar el éxito, culminaron por fin con el equipo de Arteta coronado como campeón merecido.

El curso, sin embargo, pudo ser histórico. No solo grande. La derrota en la final de la Champions League ante Paris Saint-Germain dejó una cicatriz evidente, igual que el tropiezo en la final de la Carabao Cup, otra oportunidad de plata que se escapó. El techo competitivo está cerca, pero aún no se ha tocado.

Con ese contexto, Arteta y el director deportivo Andrea Berta ya trabajan en un verano clave. El objetivo: pulir un bloque muy sólido y transformarlo en una máquina casi imparable, capaz de sostener la hegemonía en Inglaterra y dar el salto definitivo en Europa.

Un ataque de 190 millones: Julián Álvarez y Désiré Doué

El diagnóstico de Merson es directo. El margen de mejora está arriba. Arsenal ya ha mostrado interés en varios extremos zurdos y en un delantero centro de máximo nivel. El nombre que más ruido genera es Julián Álvarez, tasado en torno a los 120 millones de euros y con un futuro que apunta lejos de su actual club este verano.

Según fuentes de TEAMtalk, el atacante argentino tiene una preferencia clara: Barcelona. Lo ha hecho saber a sus pretendientes. Aun así, Merson no se rinde con la idea de verlo en el Emirates.

En el podcast Sports Agents, el exjugador plantea un escenario ambicioso: Arsenal lanzándose a por Julián Álvarez y Désiré Doué, actualmente en la órbita de Paris Saint-Germain, en un doble fichaje valorado en unos 190 millones de libras (220 millones de euros). Para él, esa combinación cambiaría por completo el paisaje competitivo.

Merson lo resume con crudeza: con Doué y Álvarez en el mismo mercado, Arsenal se convertiría en un equipo casi inabordable. Un ataque con velocidad, desequilibrio y gol para rematar la estructura que ya ha llevado al club a la cima de la Premier.

El peaje: ¿un verano incómodo para Martin Ødegaard?

El problema llega cuando se habla de dinero. Para financiar una ofensiva de ese calibre, Merson cree que el club tendrá que tomar decisiones que hace apenas un año parecían impensables. Y ahí aparece un nombre que nadie esperaba escuchar en la rampa de salida: Martin Ødegaard.

El capitán se ha convertido en el cerebro del proyecto de Arteta, en el jugador que da sentido a la posesión y marca el ritmo de los ataques. Sin embargo, Merson sugiere que dentro del club podrían, al menos, plantearse la idea de escuchar ofertas por él.

Desde su punto de vista, Ødegaard seguiría teniendo un mercado enorme. Habla de equipos “haciendo cola” para ficharlo. Y justifica su reflexión desde el prisma táctico: un mediapunta como el noruego, explica, necesita velocidad por delante. Vive de tener delanteros y extremos que ataquen espacios, que estiren defensas. Sin esa chispa, su impacto se reduce.

Mientras Merson abre ese debate, la realidad interna apunta en otra dirección. Arteta quiere mantener a su capitán y el club trabaja para atarlo con un nuevo contrato de larga duración en el Emirates Stadium, una intención que ya se había deslizado en marzo. La disyuntiva, si llega, será clara: sacrificar a una de las joyas del proyecto para financiar un salto brutal en ataque, o proteger al líder del vestuario y buscar soluciones menos drásticas en el mercado.

Un bloque de sevens y eights… al que le falta el “killer”

Más allá de los nombres propios, Merson tiene una visión muy firme sobre el momento de Arsenal. No ve un campeón pasajero. Ve un equipo construido para quedarse.

Habla de un bloque “sólido, sólido”, con jugadores que, semana tras semana, rinden entre siete y ocho sobre diez. Sin grandes altibajos. Sin agujeros evidentes. Una base competitiva que permite pensar en un ciclo ganador, no en un título aislado.

Pero esa estabilidad no oculta el gran vacío que él detecta: el nueve. Para Merson, la final de la Champions es el ejemplo perfecto. Si Arsenal hubiera aguantado el 1-0 sin cometer el penalti, hoy se hablaría de una “masterclass” táctica. El plan estuvo cerca de salir perfecto. Faltó colmillo. Faltó ese delantero centro con velocidad, capaz de castigar cada espacio y transformar una buena actuación en un título.

Lo define con precisión: el equipo “grita” pidiendo un delantero con ritmo, con electricidad. Un atacante que no solo finalice, sino que asuste. Que obligue a los rivales a recular diez metros y libere todavía más a los centrocampistas creativos.

En su cabeza, la ecuación es sencilla: si Arsenal encuentra ese nueve rápido y letal, el dominio en la Premier puede alargarse y la Champions del próximo año deja de ser un sueño lejano para convertirse en un objetivo realista.

Un verano para valientes

Mientras tanto, el club también mira al costado. Las fuentes consultadas apuntan a que Arsenal se ha enamorado futbolísticamente de un extremo de la Premier League, un talento joven y deslumbrante. El problema es el precio: su equipo no quiere vender y la operación podría dispararse hasta los 100 millones de libras.

Sumado al hipotético doble golpe por Julián Álvarez y Désiré Doué, el escenario es claro: si Arsenal decide ir a por todas en este mercado, tendrá que mover piezas grandes. No bastará con retoques.

El campeón de Inglaterra ha demostrado que sabe competir, que sabe sufrir y que sabe ganar. Ahora llega la parte más delicada: convertir un proyecto excelente en uno casi perfecto sin romper el vestuario, sin perder identidad y sin equivocarse con el cheque en blanco.

La Premier ya es suya. La pregunta, a partir de este verano, es otra: ¿está dispuesto Arsenal a pagar el precio deportivo y emocional que exige conquistar, por fin, Europa?

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