Andrew Robertson defiende a Trent Alexander-Arnold
Andrew Robertson levanta la voz por un viejo socio de banda. El ahora lateral del Tottenham ha salido en defensa de Trent Alexander-Arnold, con quien formó una de las parejas de laterales más influyentes de la era Jürgen Klopp en el Liverpool, y ha cargado contra el estigma que persigue al inglés desde sus primeros pasos en la élite: “no sabe defender”.
Bajo el mando de Klopp, Robertson y Alexander-Arnold fueron la catapulta ofensiva de un Liverpool campeón de Europa en 2019 y de la Premier League en 2020. Temporada tras temporada, los dos laterales se instalaban en lo más alto de las tablas de asistencias, convertidos en una fuente constante de creatividad para los Reds. Pero mientras los elogios por su aporte ofensivo se repartían, la lupa sobre la faceta defensiva no lo hacía de forma equitativa.
En una conversación en The Overlap, Robertson explicó con crudeza el contexto táctico que, a su juicio, dejó demasiadas veces expuesto a Alexander-Arnold. En la izquierda, él contaba con el trabajo feroz de Sadio Mané, siempre dispuesto a retroceder y morder al rival. En la derecha, la historia era otra: Mohamed Salah debía mantenerse alto, cerca del área rival, sin hundirse hasta la línea del área propia.
Ese simple matiz lo cambiaba todo.
Mientras Robertson tenía a Mané como escudero, Alexander-Arnold muchas veces miraba por encima del hombro esperando la ayuda de un mediocentro como Jordan Henderson para cerrar su lado. Cuando esa ayuda no llegaba a tiempo, el lateral derecho quedaba desnudo ante el contragolpe. “Empecé a sentir pena por él”, admitió el escocés, subrayando que la estructura del equipo condicionaba la percepción pública del rendimiento defensivo de su compañero.
Aun así, el relato sobre Trent apenas se ha movido un milímetro. Ni siquiera después de su salida de Anfield rumbo al Real Madrid en 2025. La etiqueta de defensor vulnerable le acompaña, da igual el escenario o el escudo.
Robertson fue más allá y apuntó a un componente casi cultural en el escrutinio. Señaló la diferencia de trato entre un internacional inglés y un extranjero como él, capitán de Escocia. Según relató, siempre le dijo a Alexander-Arnold que, por ser inglés y canterano, recibiría picos de elogio mucho más altos, pero también oleadas de crítica mucho más feroces. Una montaña rusa mediática que él, como escocés, no sufría con la misma intensidad.
El lateral del Tottenham también desmenuzó la exigencia táctica que recaía sobre el costado derecho del Liverpool. Mientras él podía permitirse un fallo sabiendo que Mané, agresivo y solidario, cerraría por detrás, Alexander-Arnold defendía sabiendo que Salah no debía acercarse al área propia. El plan era claro: preservar al egipcio para el golpe final. El peaje, sin embargo, lo pagaba el lateral.
Pese a todo, los grandes escenarios cuentan otra historia. En el camino hacia la final de la Champions League de 2018, Alexander-Arnold firmó actuaciones defensivas de enorme nivel ante algunos de los mejores atacantes de Europa. No se trató solo de centros milimétricos o cambios de juego; también hubo duelos individuales ganados, anticipaciones y noches de máxima concentración.
Robertson no dudó en sacar a relucir un ejemplo concreto: aquella vez que vio a su compañero “cerrar” a Kylian Mbappé con la camiseta del PSG. Para el escocés, las finales de Champions del Liverpool con Trent en el once son otra prueba de su nivel defensivo en los días grandes. En sus palabras, en sus mejores partidos fue “un defensor uno contra uno increíble”.
Aun así, el sambenito no se despega. El propio Robertson reconoció que Alexander-Arnold, como cualquier jugador, comete errores. Pero recalcó que el inglés arrastra desde muy joven una etiqueta que parece imposible de sacudirse, como si cada fallo confirmara un prejuicio instalado desde sus inicios.
Mientras tanto, la carrera de Alexander-Arnold entra en una fase delicada. A nivel de selecciones, ha vuelto a ser citado por Thomas Tuchel para la última convocatoria de Inglaterra. El talento está fuera de duda, pero su papel con los Three Lions nunca ha terminado de consolidarse. Entre dudas tácticas, competencia feroz y cambios de seleccionador, el lateral encara otra oportunidad para convencer, esta vez bajo la mirada de un nuevo técnico.
En el Real Madrid, el panorama tampoco es sencillo. Su traspaso a la capital española en 2025 apuntaba a un salto definitivo, pero su etapa en LaLiga se ha visto frenada, lejos de la continuidad y la influencia que tuvo en Anfield. Su futuro en el club blanco se presenta abierto, pendiente de si consigue reencontrarse con la versión dominante que marcó una época en el Liverpool.
Entre el peso de una narrativa que no le suelta y el reto de recuperar su mejor nivel, la pregunta es clara: ¿logrará Trent Alexander-Arnold cambiar por fin la conversación sobre su nombre o seguirá siendo, pase lo que pase, el lateral al que siempre se le mira primero por lo que no hace bien?





