Análisis de la temporada del Borussia Dortmund
En una temporada de vaivenes, Gregor Kobel fue la constante. El suizo disputó 47 partidos oficiales, encajó 57 goles y firmó 18 porterías a cero, más minutos que nadie en la plantilla y un nivel de fiabilidad que sostuvo al Borussia Dortmund en más de una noche complicada. Sus estiradas espectaculares salvaron puntos y eliminatorias; en la tanda de penaltis de copa en Frankfurt se hizo gigante y salió como héroe. Apenas un borrón: ese pase innecesario ante Freiburg que desembocó en la roja de Jobe Bellingham. Balance global: sobresaliente competitivo. Nota: 2.
Schlotterbeck, entre la duda y el gol
Nico Schlotterbeck regresó en septiembre tras meses parado y, al principio, se le vio fino, agresivo, dominante. Después, el guion cambió. Su rendimiento se volvió irregular, con errores directos en varios goles encajados y la sensación de que la incertidumbre sobre su futuro le pasaba factura. Aun así, firmó 37 partidos, 3.290 minutos y su mejor registro goleador: cinco tantos y dos asistencias desde la zaga. Correcto, sí, pero lejos del nivel que se le supone. Nota: 3.
El noruego sin gol… pero con 18 asistencias
El extremo noruego vivió una temporada extraña: 42 partidos, 3.067 minutos, ni un solo gol… y, al mismo tiempo, 18 asistencias. Quince de ellas en Bundesliga, solo superado por Michael Olise (22) y Luiz Díaz (17). Corrió, presionó, luchó cada balón como si fuera el último. Su entrega nunca se discutió. En Europa, en cambio, sus limitaciones técnicas y físicas quedaron más expuestas. Un curso notable sin brillo en el marcador. Nota: 2,5.
El sueco incansable, pero discreto
El centrocampista sueco fue casi indestructible en la primera mitad del curso. Jugó prácticamente todo, hasta cerrar la temporada con 45 partidos, 3.462 minutos, cuatro goles y dos asistencias. Recorre kilómetros, entiende el juego y mantiene el orden táctico. Falta algo más. En campo rival se apaga demasiado, aparece poco entre líneas y su 2026 dejó sensaciones mezcladas. Necesita dar un paso al frente. Nota: 4.
Anton, el nuevo jefe de la defensa
Llegó sin tanto ruido y terminó mandando. Waldemar Anton acumuló 44 partidos, 3.927 minutos y se convirtió en el auténtico pilar defensivo del Dortmund. Tres goles, ninguna asistencia, pero un catálogo de entradas, anticipaciones y duelos ganados que explican por qué se habla de él como el verdadero líder atrás, por delante incluso de Schlotterbeck. Siempre atento, siempre al límite, siempre dentro. Justo lo que el club buscaba. Nota: 2.
Anselmino, irrupción fugaz
Lo cedió Chelsea, llegó falto de ritmo… y sorprendió. Anselmino debutó con personalidad, se lesionó, volvió y rindió en cada minuto: 10 partidos, 585 minutos, un gol, una asistencia, entradas agresivas pero limpias y una calma con balón impropia de sus 20 años. Cuando parecía asentarse, su club de origen activó la cláusula de recompra en invierno y se marchó de golpe. Dejó la sensación de que había mucho más por venir. Nota: 2,5.
Bensebaini, técnica y oficio
Tras un periodo de adaptación, Ramy Bensebaini encontró su sitio. El argelino disputó 32 partidos, 2.396 minutos, marcó siete goles y repartió tres asistencias, convirtiéndose en el jugador con más tantos del equipo por detrás del cuarteto Guirassy, Brandt, Beier y Adeyemi. Uno de los más dotados técnicamente de la plantilla, afinó su rigor defensivo y se volvió pieza fiable en la salida de balón. Una temporada sólida. Nota: 2,5.
Reggiani, aprendizaje acelerado
Las lesiones abrieron la puerta y el joven italiano no la desaprovechó. Reggiani entró en el once, se asentó rápido y marcó en su cuarto partido de Bundesliga. Nueve encuentros, 603 minutos, un gol, sin asistencias. Como central derecho en la línea de tres, jugó con prudencia, sin demasiados riesgos, y en más de una ocasión necesitó la voz y el mando de Anton a su lado. Para su etapa, rendimiento más que aceptable. Nota: 3,5.
Can, una temporada rota
El capitán Emre Can empezó el curso en la enfermería, igual que Schlotterbeck, y nunca encontró una línea recta. Su nivel subía y bajaba sin término medio hasta que una rotura de ligamento cruzado le obligó a decir basta antes de tiempo. Dieciséis partidos, 980 minutos, tres goles, sin asistencias. Demasiado poco para un jugador llamado a ser referencia. Nota: 3,5.
Couto, avances y retrocesos
El lateral, señalado el curso anterior, aseguró haber pasado de las palabras a los hechos en la primera mitad de la temporada. Y algo de razón tiene: mostró progreso, redujo errores groseros y mantuvo el compromiso. Sin embargo, los duelos defensivos siguen siendo su talón de Aquiles. Tras el parón invernal, perdió el puesto ante un Ryerson en estado de forma y regresó al banquillo. Veintisiete partidos, 1.501 minutos, tres goles, tres asistencias… y la sensación de que los 25 millones pagados siguen sin justificarse. Nota: 4,5.
El central caído en desgracia
Otro joven central, beneficiado al inicio por las bajas de Schlotterbeck y Can, debutó en copa en Essen con una actuación correcta. Cinco días después, estreno liguero: penalti en contra en el tramo final y expulsión. A partir de ahí, castigo silencioso. Seis apariciones, 311 minutos, sin goles ni asistencias y un descenso al equipo U23 mientras Reggiani le adelantaba. Un aprendizaje duro, sin nota.
Nmecha, cerebro y control
Felix Nmecha firmó su mejor temporada en Dortmund. Cuarenta y dos apariciones, 3.137 minutos, cinco goles, tres asistencias y una influencia clara en el juego. Dominio de balón, capacidad para acelerar el ritmo, visión para encontrar líneas de pase y un peso evidente en el control del centro del campo. Cuando se lesionó, el equipo lo notó. Algún bache, sí, pero un paso adelante indiscutible. Nota: 2.
Bellingham, adaptación a golpes
Jobe Bellingham sintió el salto desde la segunda división inglesa. Empezó jugando seguro, casi tímido, y en defensa se le vio desequilibrado. Con el paso de los meses, creció, se hizo fuerte y se ganó un sitio en el once: 45 partidos, 2.665 minutos, cuatro asistencias, ningún gol. Como Ryerson, se quedó sin ver puerta. Aun así, terminó siendo titular en 29 encuentros y dejando la impresión de que su techo está lejos. Nota: 3,5.
Brandt, talento que se va
Quince contribuciones de gol en solo 24 titularidades. Julian Brandt cerró la temporada con 41 partidos, 2.203 minutos, 11 goles y cuatro asistencias. Solo Guirassy marcó más. Y, pese a todo, el club decidió no renovar su contrato. Su producción ofensiva será difícil de reemplazar. Lo que no terminó de aparecer, ni siquiera en su séptimo año, fue esa regularidad de estrella que se le exige; varios partidos quedaron por debajo de su calidad. Nota: 2,5.
Chukwuemeka, talento a cuentagotas
La historia se repite. Caro en el mercado, escaso en el césped. Carney Chukwuemeka promedió apenas 32 minutos por aparición, con solo 10 titularidades. En Hoffenheim, a mediados de abril, completó por primera vez los 90 minutos de un partido profesional. Treinta y ocho encuentros, 1.225 minutos, tres goles, dos asistencias. Su principal problema no es el balón, sino el físico: le falta fondo, continuidad, ritmo. Su talento, indiscutible, se vio solo a ráfagas. Nota: 4,5.
Sabitzer, una sombra de lo que fue
Marcel Sabitzer no encontró su sitio. Tras una mala pretemporada, el austríaco enlazó un breve tramo positivo antes de volver a caer en la irrelevancia. A sus 32 años, por experiencia y calidad, se espera mucho más. Treinta y cuatro apariciones, 2.347 minutos, un gol, cuatro asistencias. Demasiado tiempo desaparecido en los partidos, poca influencia real en el juego. Nota: 4,5.
El veterano asistente que se marchó
Con 34 años, el veterano mediapunta terminó segundo entre los jugadores de campo en asistencias durante la 2024/25, con 15 pases de gol. Sin embargo, pasó buena parte de la primera vuelta como suplente. Solo ocho titularidades, 16 apariciones, 732 minutos, sin goles y apenas dos asistencias. La frustración de esos seis meses desembocó en un regreso a su antiguo club, Brighton, en el mercado invernal. Nota: 4,5.
Özcan, una despedida silenciosa
Salih Özcan completó su contrato sin renovación. Fuera de la lista para la Champions League, vio cómo un posible traspaso veraniego se caía por lesión. Niko Kovac le prometió más minutos tras el invierno, pero el turco-alemán apenas sumó 53. Doce apariciones, 74 minutos, sin goles ni asistencias. Se marcha libre, casi sin ruido, sin calificación.
Adeyemi, de la ilusión al desencanto
Karin Adeyemi arrancó la temporada como un tiro: nueve participaciones de gol en la primera mitad del curso y la sensación de estar por fin despegando. Después, el desplome. En 2026 solo fue titular en seis ocasiones, pasó un mes lesionado y, pese a todo, terminó como tercer máximo goleador del equipo, empatado con Beier, con 10 tantos y seis asistencias en 39 partidos y 1.836 minutos. Su bajón, unido a problemas disciplinarios dentro y fuera del campo, dejó un sabor amargo en un año clave antes del Mundial. Nota: 4.
Guirassy, racha rota y gestos feos
Serhou Guirassy venía de participar en 43 goles en 45 partidos. Esta vez se quedó en 28 en 46 encuentros: 22 goles, seis asistencias, 3.222 minutos. El doble de tantos que el segundo máximo anotador, Brandt, pero con una gran mancha en el medio del curso: una sequía monumental, un solo gol en 13 jornadas de Bundesliga. A eso se sumaron episodios incómodos: discusión por un penalti en Turín, negativa a darle la mano a Kovac, lenguaje corporal que encendió las alarmas. Deportivamente, siguió siendo decisivo. Humanamente, dejó dudas. Nota: 2,5.
Beier, la gran irrupción
Maximilian Beier fue la chispa de la segunda vuelta. Diez goles, diez asistencias en 44 partidos y 2.736 minutos, pese a jugar pocas veces en su zona favorita. Seis tantos y siete pases de gol llegaron en ese tramo final de la temporada, donde actuó más como volante izquierdo que como segundo punta o delantero retrasado. Su impacto ha sido tan evidente que ya se le ve con serias opciones de entrar en la lista de la DFB para el Mundial. Ahora debe demostrar que no fue solo una racha. Nota: 2,5.
El nuevo ‘9’ que aún busca su filo
El último fichaje para el ataque aterrizó lesionado y siempre fue a remolque. Muchos minutos como revulsivo, pocas oportunidades reales para asentarse. Aun así, dejó detalles: energía, desmarques, voluntad. Treinta y nueve partidos, 1.181 minutos, tres goles, siete asistencias. Cuando fue titular, le faltó colmillo, claridad en el área, y tardó demasiado en estrenarse en liga. Sus números de pase final son respetables; el próximo curso debe traducir ese trabajo en más goles. Nota: 3,5.
Inacio, el niño que ve más que los mayores
“Inacio ve cosas que otros no ven ni con 30 años”, afirma Kovac. Y el campo lo respalda. El italiano de 18 años disputó siete partidos, 383 minutos, marcó un gol y dejó la sensación de estar siempre donde duele: entre líneas, ofreciendo apoyos, atacando espacios. Trabaja sin balón, se mueve con inteligencia y, con un poco más de precisión, ya llevaría tres o cuatro tantos. No tiene nota, pero sí un futuro que apunta a pieza clave a corto plazo.
Los que apenas se vieron
Nueve jugadores formaron parte de convocatorias sin llegar a debutar: los porteros Alexander Meyer (47 veces en el banquillo), Patrick Drewes (dos) y Silas Ostrzinski (nueve); los defensas Yannik Lührs (dos), Danylo Krevsun (una) y Elias Benkara (tres); y los centrocampistas Julien Duranville (cinco), Giovanni Reyna (una) y Mussa Kaba (una). Otros tres canteranos apenas tuvieron un suspiro: Cole Campbell (16 minutos), Almugera Kabar (14) y Mathis Albert (2).
Entre los que se marchan, los que llegan y los que solo han enseñado un destello, el Dortmund cierra un curso lleno de matices. La pregunta ya no es quién rindió, sino quién será capaz de sostener el próximo salto.






