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Alvarez y su camino hacia Barcelona: 20 goles para salir del Atlético

Alvarez, el delantero que agitó el verano con su intento fallido de forzar una salida hacia Barcelona, sigue atrapado en Madrid. Quiso irse, el club le cerró la puerta y la relación con el Atlético quedó tocada. No rota, pero lejos de ser idílica.

Diego Simeone, sin embargo, no lo ha borrado del mapa. El argentino ha participado ya en tres partidos esta temporada y completó los 90 minutos frente al Liverpool, una señal clara de que sigue contando dentro del plan deportivo, por muy tensa que haya sido la negociación en los despachos.

El gran obstáculo tuvo siempre nombre y cifra: 500 millones de euros de cláusula de rescisión. Una cantidad descomunal que el Atlético esgrimió desde el primer momento y que hizo imposible cualquier intento del Barcelona, incapaz de acercarse a ese número en su situación económica actual.

Ahora, según desvela el programa español El Chiringuito, algo empieza a moverse en el Metropolitano. La postura del club rojiblanco se habría suavizado y el presidente, Gil Marín, habría prometido rebajar de forma notable esa cláusula astronómica. Pero no gratis. No por buena voluntad. Con una condición muy clara.

El reto es simple en el papel, exigente en el césped: Alvarez debe marcar un mínimo de 20 goles entre todas las competiciones esta temporada. Si llega a esa cifra, el Atlético estaría dispuesto a abrir la puerta a una salida mucho más asumible el próximo verano.

No es un listón cualquiera, pero tampoco un imposible para él. En la última campaña firmó exactamente 20 tantos. En la primera, 29. Son números que sostienen la apuesta del club: si quiere abaratar su libertad, tendrá que volver a ser el goleador demoledor que ya ha demostrado ser en Madrid.

Mientras tanto, en Barcelona no hay urgencias visibles. El equipo ha arrancado el curso lanzado, convertido en la delantera más productiva de Europa gracias al impacto de Raphinha y Lamine Yamal, dos extremos que están sosteniendo el peso ofensivo con una facilidad insultante.

Ese ritmo, sin embargo, es difícil de mantener durante toda una temporada de alta exigencia. Cansancio, bajones de forma, lesiones. El riesgo está ahí. Y es precisamente en ese contexto donde un delantero del perfil de Alvarez encajaría como un seguro de élite: gol, versatilidad y capacidad para descargar a las estrellas de banda.

Una lesión inoportuna de Raphinha o Yamal podría cambiar el panorama de un día para otro y dejar al Barça sin parte de su pólvora. Pensar en un fichaje de ataque no es un capricho, sino una estrategia de fondo. Puede ser en enero. Puede ser en verano. Pero la necesidad de reforzar la zona ofensiva no desaparecerá.

A corto plazo, eso sí, el gran golpe de mercado parece pospuesto. La promesa de rebajar la cláusula está ligada a esos 20 goles, y esa condición empuja cualquier negociación seria hacia final de temporada. El invierno se presenta, salvo giro inesperado, como un periodo de espera más que de asalto.

El presente de Alvarez, por tanto, pasa por rendir con la camiseta del Atlético. Marcar, asistir, sostener al equipo de Simeone mientras va llenando su contador personal. Cada gol le acerca a su objetivo. Cada partido sin ver puerta alarga su cautiverio.

Si vuelve a alcanzar esa barrera de los 20 tantos, el escenario cambiará de forma radical. El muro de 500 millones se agrietará y el camino hacia Cataluña dejará de ser una quimera para convertirse en una opción real. Entonces, cuando el argentino haya hecho su parte sobre el césped, la pelota pasará definitivamente al tejado del Barcelona.