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Alex Scott busca unirse al Chelsea mientras Bournemouth resiste

El pulso está claro: Alex Scott quiere vestir de azul, pero Bournemouth no suelta la cuerda.

Según entiende Standard Sport, el centrocampista de 22 años está decidido a fichar por Chelsea, después de que el club londinense viera rechazada una oferta de 64 millones de libras. Una propuesta muy seria, descartada con un mensaje contundente desde la costa sur: Scott no está en venta.

El plan de Bournemouth pasa por lo contrario. El club quiere atarlo a largo plazo y lleva meses intentando blindarlo con un nuevo contrato. La primera oferta llegó en marzo, en pleno despegue del equipo de Andoni Iraola hacia una histórica clasificación europea. En ese momento, dentro del club había confianza en convencer al ex mediocentro de Bristol City para que comprometiera su futuro con el proyecto.

Aquella seguridad se ha ido diluyendo. Las conversaciones se han enfriado y la postura de Scott se ha endurecido: no tiene intención de firmar una renovación. Tras una temporada sobresaliente, coronada con el billete a la Europa League bajo el mando de Iraola —ahora técnico de Liverpool—, el internacional inglés ve el momento perfecto para dar el salto.

Y Chelsea ha olido la oportunidad.

El club de Stamford Bridge acelera en silencio pero con decisión. La oferta rechazada es también un mensaje al resto de pretendientes. Porque Scott no solo figura en la agenda de los ‘Blues’: Arsenal y Manchester City han sido vinculados con el mediocentro, aunque ninguno de los dos gigantes ha dado todavía el paso de presentar una propuesta formal.

En ese contexto, el interés de Chelsea llega con un matiz clave: el jugador quiere ir. La voluntad del futbolista se convierte en un factor de presión evidente sobre Bournemouth, que intenta ganar tiempo con la carta del nuevo contrato mientras observa cómo la situación se tensa.

Scott ya se mueve desde hace tiempo en la órbita de la selección absoluta. Se quedó fuera de la lista final para el último Mundial, pero fue llamado para entrenar con el grupo de élite de Inglaterra antes del torneo. Dentro del entorno de la selección se le ve como uno de los nombres llamados a refrescar la plantilla de Thomas Tuchel tras la frustrante eliminación en semifinales ante Argentina.

El encaje en Stamford Bridge también parece claro. Chelsea está en el mercado en busca de un centrocampista. Enzo Fernández ha expresado su deseo de abandonar el club, abriendo un hueco potencial en la sala de máquinas. La directiva ha fijado un precio de 120 millones de libras por el argentino, una cifra que marca territorio. El técnico Alonso ha dejado claro que quiere retener al ex jugador de Benfica, pero el escenario sigue abierto: tras la negativa de Real Madrid a entrar en la puja, no está nada claro que aparezca un comprador dispuesto a llegar a esas cifras.

En medio de ese tablero, Scott representa algo distinto: juventud, proyección y un coste elevado, sí, pero muy inferior al de las grandes superestrellas del mercado. Para Chelsea, es una apuesta estratégica. Para Bournemouth, es el símbolo de un proyecto que no quiere convertirse en mero escaparate.

El choque de intereses ya está servido. Un jugador decidido a dar el salto, un club vendedor que se niega a vender, y un gigante dispuesto a insistir. La próxima jugada dirá si Bournemouth puede mantener su pulso… o si el verano acaba pintado de azul para Alex Scott.

Alex Scott busca unirse al Chelsea mientras Bournemouth resiste