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Alarma por la lesión de Ousmane Dembele antes de la final de Champions

La tarde en el Stade Jean-Bouin se torció en un suspiro. Ousmane Dembele dejó el césped antes de tiempo, caminando directo hacia el vestuario, llevándose la mano al muslo y dejando una pregunta flotando en el aire: ¿llega a Budapest?

El francés, de 29 años, pidió el cambio a mitad de la primera parte del duelo ante Paris FC tras un golpe que encendió todas las alarmas. Gonçalo Ramos entró en su lugar, pero el silencio en el banquillo de Paris Saint-Germain decía más que cualquier gesto. A menos de dos semanas de la final de la Champions League frente a Arsenal, el calendario se ha convertido en enemigo.

Dembele ha sido uno de los grandes líderes del proyecto esta temporada. Referencia ofensiva, desequilibrio constante, cifras de estrella: 19 goles y 11 asistencias en 39 partidos en todas las competiciones. Perderlo ahora, con el título europeo en juego y la posibilidad de revalidar el trofeo, sería un golpe directo al corazón del plan de Luis Enrique.

Luis Enrique enfría el pánico

La imagen del francés cojeando hacia el túnel invitaba al pesimismo. Luis Enrique, no. En la sala de prensa, el técnico asturiano trató de bajar la tensión, consciente de que cada palabra pesa en un vestuario que mira ya a Budapest.

“Creo que es solo fatiga”, explicó ante los medios. Admitió que, por ahora, todo es “especulación”, pero insistió en que no piensa que se trate de nada grave y recordó que aún quedan dos semanas por delante. Un mensaje claro: calma, al menos de puertas afuera.

Las pruebas médicas están previstas para este lunes y ahí se conocerá el alcance real del problema muscular. Hasta entonces, el club se aferra a una idea: la sustitución pudo ser más preventiva que dramática.

Dos frentes en vilo: PSG y la selección francesa

El posible contratiempo no inquieta solo a Paris Saint-Germain. En la federación francesa también se mira el parte médico con inquietud. Dembele figura en la lista de Didier Deschamps para el Mundial de 2026 y cualquier lesión muscular de larga duración alteraría su hoja de ruta hacia la cita global.

No es un jugador más en el esquema de Les Bleus. Es una pieza central en el ataque, un futbolista alrededor del cual se diseñan planes, sociedades y automatismos. Francia cuenta con él para volver a reinar en el mundo; cualquier contratiempo prolongado obligaría a reescribir muchos planes.

El cuerpo técnico de la selección seguirá de cerca los resultados de las pruebas del lunes, pendiente de cada detalle, de cada matiz del informe médico.

Doce días para una carrera contrarreloj

En las oficinas de Paris Saint-Germain, al menos de momento, nadie entra en pánico. Hay un dato frío, casi quirúrgico: quedan 12 días para la final de la Champions League ante Arsenal en Budapest. Doce días para recuperar a un jugador clave, para llevarlo de la camilla al césped, del gimnasio al gran escenario europeo.

El margen es estrecho, pero existe. Ese pequeño colchón temporal mantiene viva la esperanza de ver a Dembele en plenitud en la gran noche. La planificación ya gira en torno a él: cargas de trabajo, tiempos de descanso, simulaciones de partido. Todo, pendiente de un muslo.

Hasta que el club haga oficial el parte médico, el relato se escribe entre la prudencia de los médicos y el optimismo moderado de su entrenador. Si las pruebas confirman que solo fue un aviso y no una lesión grave, Paris Saint-Germain respirará aliviado.

Si no, la final cambiará de guion. Y también, quizá, una parte del futuro inmediato de club y selección.