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Al-Taawoun sancionado por cánticos contra Ruben Neves

El castigo ha llegado rápido y con fuerza. La Saudi Pro League ha ordenado a Al-Taawoun disputar dos partidos de liga en casa a puerta cerrada después de que parte de su afición se burlara de Ruben Neves utilizando el nombre de Diogo Jota, fallecido el año pasado.

Además del cierre parcial, el club ha sido multado con 100.000 riales saudíes (unos 20.000 libras). Un golpe económico menor comparado con el impacto reputacional de lo ocurrido, pero un mensaje claro desde las autoridades del fútbol saudí.

Un duelo convertido en herida abierta

Diogo Jota, delantero del Liverpool, murió en un accidente de tráfico a los 28 años en julio del año pasado. Para Neves no era solo un compañero más: compartieron vestuario en Wolverhampton Wanderers y en la selección de Portugal, y mantenían una estrecha amistad.

El centrocampista, hoy en Al-Hilal, honra su memoria en cada partido. Lleva el dorsal 21 con Portugal en homenaje a Jota, luce un tatuaje en la pantorrilla en el que ambos aparecen abrazados y fue uno de los portadores del féretro en el funeral. La pérdida marcó su vida. Y el sábado, en plena goleada 6-0, se convirtió en diana de un ataque cruel.

Antes y durante el encuentro, desde la grada de Al-Taawoun se escuchó repetidamente un grito único, cortante: “Jota”. No era un cántico de recuerdo. Era burla. Era provocación directa.

Al término del partido, Neves no escondió su indignación ante los periodistas: “Solo espero que luego no vayan a rezar después de lo que hicieron”, lanzó, dejando al descubierto la hipocresía que sintió en el ambiente.

La reacción de Cristiano y el mensaje del club

El episodio no pasó desapercibido en el país. Cristiano Ronaldo, jugador de Al-Nassr y excompañero internacional de Diogo Jota, fue más allá y pidió sanciones ejemplares: reclamó prohibiciones de por vida para los aficionados que entonaron esos cánticos.

La presión moral y mediática empujó a Al-Taawoun a posicionarse con firmeza. El club emitió un comunicado tajante:

“Este comportamiento es completamente inaceptable y no representa al club, a sus aficionados ni a los valores por los que el club es conocido. La competencia deportiva no puede ser una justificación para insultar, menospreciar o acosar a otros a costa de los sentimientos de nadie”.

Las palabras llegaron tarde para evitar el daño, pero marcaron una línea. La sanción de los dos partidos a puerta cerrada y la multa económica refuerzan esa postura desde los despachos.

En un campeonato que aspira a ganar peso y respeto en el mapa mundial, la pregunta ya no es solo quién marca más goles. Es otra, mucho más incómoda: hasta dónde está dispuesto a llegar el fútbol saudí para erradicar este tipo de comportamientos de sus gradas.